El mar es un coloso azul. Las historias que giran en torno a él magnetizan mis sentidos. Para nadie es secreto que tengo un gusto —una obsesión— con todo lo que tenga que ver con piratas, viajes marítimos, travesías a islas desconocidas, cacería de tesoros, bucaneros, filibusteros y pare usted de contar.

Me es obligatorio recordar —siempre, siempre, siempre— a aquellos que trataron estos temas con maestría. Tengo una imagen sumamente romantizada de lo que es viajar entre olas de plata y azul, como dice “La canción del pirata”, de José de Espronceda. Y ese hilo de metáforas me lleva a Stevenson, Salgari, London, Conan Doyle y Defoe, cuyas obras marcan un antes y después en la literatura de viajes.

Yo mismo he escrito par de cuentos de piratas, aunque no con la soltura de los ya mencionados, pero sí… hay algo en el mar, dentro la espuma de las olas, que resuena y resuena, que me hechiza como el burbujear de una caracola. “Enterrad mi cuerpo cerca del mar, en Venezuela”, puede que sea mi único deseo al morir.

Todo esto lo traigo a colación porque la lectura de El lamento de la sirena, de Libertad Delgado, lo exigía, y más que exigirlo, lo evocaba. Entro en una historia de piratas con la emoción de un niño al entrar en una piscina de pelotas.

La Autora

Libertad Delgado es una autora española nacida, si las fuentes no me mienten, en 1991. Es Licenciada en Bellas Artes, con un master en Ilustración Digital.

Su obra narrativa abarca las novelas La dama y el bandolero, y La visita del selkie, enmarcando la segunda dentro del género fantástico. Además, ha publicado los cuentos “La marca de la muerte” (No hay brujas buenas, editorial Ronin Literario), “Los juegos de Judith” (Sueños etéreos, Khabox editorial) y “La tecnopasión de Ernesto el Humano” (Visiones 2018, Asociación Española de fantasía y ciencia ficción).

Como dato extra, Delgado es la ilustradora estrella de muchas obras contemporáneas de literatura fantástica en nuestro idioma. Ha estado a cargo de las cubiertas de Las crónicas del fin, de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina; de la edición española de El emperador Goblin, de Katherine Addins (ambas editadas por Alethé); y de La sociedad de la libélula, de Ana González Duque; entre algunas otras que se me habrán escapado.

Por último, lleva un canal de Youtube dedicado a la ilustración y a la literatura. En pocas palabras, el imaginario de Delgado está impregnado de mucha fantasía y color, y eso se nota claramente en El lamento de la sirena, editada, por cierto, por Khabox Editorial.

Argumento y Eje Temático

El lamento de la sirena es una novela de aventuras, viajes, amor y seres marinos del género fantástico. Podría lanzarla dentro lo fantástico/maravilloso para ser específico, aunque hay elementos que me impulsan a llevarla hacia el realismo mágico —elementos narrativos y términos usados por la autora, como la mención de Ulises/Odiseo en algunos pasajes—.

Algunos podrían catalogarla dentro del gremio de la literatura juvenil, mas no soy partidario de etiquetar cualquier literatura según su rango de edad. Yo creo en la literatura como un centro universal y artístico, pero ese es otro tema. Esto es una obra de literatura fantástica, a secas.

La historia nos lleva hacia dos puntos de vista. Por un lado tenemos a Cordelius, capitán de el Lamento de la Sirena, una tripulación de vándalos y malvivientes en la búsqueda de un tesoro por el Mar Embrujado que les permitirá hacerse ricos. En la otra esquina tenemos a Alura, una sirena con la encomienda de encontrar un macho para que su clan pueda procrear.

Los puntos de inflexión comenzarán a aparecer con el encuentro de Cordelius y Alura, y con estos, uno de los grandes temas de la novela: la pugna entre el deber y el amor. Poniéndolo en blanco y negro el capitán del Lamento de la Sirena tiene la responsabilidad con su tripulación de encontrar el tesoro que se ha planteado buscar, y Alura a su vez lleva el peso de perpetuar la especie mediante el ritual de apareamiento, que solo puede ser llevado a cabo cuando se tiene un humano macho sano a disposición del clan.

Delgado trabaja la concepción del amor desde el foco de los “opuestos”, utilizando un elemento clásico como la atracción (o repulsión prima) hacia lo desconocido y diferente. Y no podría ser de otra manera, ya que tanto Alura como Cordelius se deslindan de sus respectivos grupos por sus características heroicas, en el sentido arquetípico de la palabra. Es imposible no recordar la leyenda de Tristán e Iseo; al amor improbable que termina siendo real y, en cierta medida, trágico —aunque en este caso lo trágico esté de pasada—.

A su vez, todo este asunto del deber y del amor nos lleva al segundo gran tema que pude percibir: el lugar en el mundo. Se abre la interrogante del destino que puede esperar alguien dedicado a pillajes y saqueos. La rutina, lo cíclico y el cansancio. El pirata que está harto de ser quién es. Lo vimos en Black Sails, en aquel diálogo sublime de Flint, donde aparece el símbolo del remo y el caminante; avanzar hasta que nadie reconozca el remo y lo confunda con una pala; solo allí podrás descansar.

Ya en la Odisea, el sabio Tiresias le hablaba a Odiseo de estos asuntos en su viaje al Hades:

Y entonces te llegará la muerte fuera del mar, una muerte muy suave que te consuma agotado bajo la suave vejez”

Al ser una novela de viajes, se alimenta también de situaciones que pueden parecernos familiares sin recaer en el lugar común. Delgado bebe de Homero y lo reforma en el conflicto de la isla inhóspita y bárbara, cuya clímax es la Naga gigante, como lo fue Polifemo en su momento.

Todo esto se complementa con coherencia espacial y social. Hay una mitología, un orden, que se encarna en la piel de las sirenas y de los distintos seres fantásticos que aparecerán a lo largo de la obra. No se sienten fuera de foco, y se percibe la atracción de Delgado hacia la cultura anglosajona —con excepción de las Nagas, ser de la India— una vez que dichas criaturas aparecen; incluso en cómo se relacionan con el mundo humano y profano

Personajes

Cordelius y Alura serán los encargados de llevarnos a través de la historia. Sus motivaciones, como dije, se fundan en el deber para los suyos, y es este mismo deber lo que los lleva a acercarse y crear un tipo de relación basada, quizás, en la admiración.

Los conflictos de estos afectan a la tripulación del Lamento de la Sirena y a la tribu de Alura. Son dos realidades distintas, cerradas en sí mismas y arraigadas a sus creencias. Sin embargo, desde el lado humano hay una apertura hacia la presencia de Alura. Como toda tripulación de piratas, hay supersticiones y revueltas. Encontramos aquí personajes secundarios entrañables, como Sacapuntas, Jeremiah, Dick y Jaime. El aire de camaradería puede palparse a medida que van avanzando las páginas, y hacen sentir que de verdad estás a bordo de un barco pirata. Si bien la historia no se trata de ellos, sus intervenciones y motivaciones para acompañar a Cordelius mantendrán a flote al Lamento. Hay matices.

Por el lado de las sirenas, la principal antagonista Hocku se nos presenta tosca, orgullosa y llena de rencor hacia Alura. Como lector hubiese preferido un poco más de desarrollo, ya que sus intervenciones son más que contadas, pero funciona como artificio para que la trama avance.

Con referencia a lo último: no puede hablarse de un “malvado” o un enemigo. La historia no es una lucha entre el bien y el mal. Repito: el amor y el deber, y el descubrimiento del hogar. Las sirenas y las nagas son lo que son debido a su morfología y a la concepción que tienen como sociedad sobreviviente.

En líneas generales, los personajes de El lamento de la sirena están bien pincelados. Tienen gracia y vida propia.

Estilo

La narrativa que desarrolla Libertad Delgado en esta novela es bien particular. Sin que me quede nada por dentro puedo decir que me ha agradado, ya que el ambiente informal y bribón lo amerita. Estar a bordo de un barco pirata requiere cierto manejo del lenguaje ideado al contexto. Las maldiciones, juramentos, pardieces por aquí y allá; todo encaja.

Con esto no digo que la novela esté escrita soezmente; todo lo contrario. La agilidad de Delgado está cargada de imágenes digeribles y de pasajes que conectan y evocan. Hay gracia en muchos de ellos, y hasta pasajes poéticos en forma de canción podemos encontrar:

Y donde antes hubo risas/solo queda desespero./Ya no se oyen más canciones,/sino un viento agorero./Perdido en su soledad,/pues no hay a quién se amancebe,/oirás allende la niebla/el llanto del hombre percebe.

En materia de diálogos, Delgado demuestra soltura. No solo logra exponer a sus personajes mediante esta vía, sin recurrir a descripciones largas y cansonas, sino que también asoma parte de los temas centrales que he comentado:

—Hace mucho tiempo aprendí a no fiarme de las cosas brillantes: aquellas que todo el mundo considera un faro guía, la meta definitiva. Para algunos es un dios; para otros, una mujer maravillosa, un tesoro gigante, un ideal del orden supremo. Anarquía, teocracias, el esplendor de la Corte. Se pasan la vida persiguiéndolo. —Se cruzó de brazos y su garfio se ocultó bajo las mangas de su casaca—. Toda esa perfección, esa luminosidad, solo sirve para cegarte, y ni siquiera es real.

—Quiero ver el lado verdadero de las cosas. Lo que hace débiles a los hombres, los rostros sin maquillar, los monstruos bajo la superficie. Cuando conoces esas cosas, nadie puede engañarte. —Alura se había olvidado de su comida. Ahora lo miraba fijamente, muda y quieta como una estatua—. Toda belleza oculta dientes y garras afiladas, y viceversa. Nunca soporté que me dijeran cómo tenía que vivir mi vida y lo que debía gustarme o no. Por eso me marché. —Hizo una pausa, con una mueca—. Buscar las cosas raras y legendarias del mundo me llenó la vida durante mucho tiempo. Y después, mucho después…, dejó de hacerlo.

Delgado tiene oficio. Encontré pocas cosas que me sacaran de la lectura, y son tan insignificantes que en este momento no puedo recordarlas. La novela está llena de detalles significativos, que adornan, conmueven y emocionan.

Hay metáforas y símiles trabajados y sinceros; sin pretensión de ser un novelón, El lamento de la sirena está escrito con intención estética y construida con las bases de un imaginario rico que cualquier lector puede captar al momento.

El canto constituye en gran parte a lo que entendemos como sirena, y la novela tiene musicalidad a su justa medida. Incluso la longevidad de los capítulos parecen dividirse bajo esta premisa.

Comentario final

El lamento de la sirena es una novela entretenida, ligera y fácil de empatizar. Hay una puesta en práctica del conocimiento de Libertad Delgado sobre estas mitologías y las relaciones interpersonales. Se disfruta el uso de los tópicos para generar una historia de amor y de aventuras, y la manera en la que está contada hace de ella una obra de género destacable. Redonda y sólida.

***

Hasta aquí llegamos. Gracias a todos, y como siempre los invito a suscribirse a la lista de correo o solicitar alguno de mis servicios de corrección de estilo, ghostwriting e informes de lectura; y si te ha sido útil, puedes leer más en la sección de Escritura Creativa o sumergirte en el mundo de la Literatura Fantástica. 

Además, puedes checar mis borradores en Wattpad o leer mis otros trabajos narrativos.

No olvides seguirme en mis redes sociales bajo el user @Mmjmiguel_ (Twitter, Instagram y Facebooky recomendar el blog.