Para quienes aún no lo sepan, soy de Venezuela, país ubicado al norte de América del Sur. De esta tierra han surgido excelentes escritores como Rómulo Gallegos o Arturo Uslar Pietri, exponentes invaluables dentro del canon nacional.

Nuestra narrativa tiene características muy puntuales. Se pasea en gran medida por los temas sociales del momento, en la referencia y la tumultuosa situación que ataca las calles y el buen vivir venezolano. Me cuesta nombrar, dentro de mi limitado conocimiento, alguna obra que no realice guiños a la precariedad de nuestra sociedad.

¿Por qué digo esto?  

Para un lector de literatura fantástica -como yo- es difícil encontrar material dentro del canon nacional. No me malinterpreten; Venezuela tiene una larga tradición de cuento fantástico: Ednodio Quintero, Julio Garmendia, Julio Calcaño, Gabriel Jiménez Emán, Fedosy Santaella, Carlos Sandoval y la lista sigue.

Si Venezuela tiene tradición de literatura fantástica, ¿qué es lo raro? 

Dicha tradición se ve opacada por la tendencia de nuestra narrativa de enfocarse en lo social. Nos relatan una y otra vez la forma en la que nuestro país se viene a pedazos, o se vendrá a pedazos; depende de quién  arre. Encontramos, además, una forma genérica de describir lo que significa vivir acá, con nuestras mañas y tamañas. 

Esto no tiene nada de malo, no lo critico. Sólo es así.

Por esta razón, autores como Ricardo Riera están bajo la lupa, porque se han atrevido a escribir fuera de aquel remolino, porque escriben hechos que cualquier entusiasta venezolano de la fantasía quisiera leer.

Ricardo Riera es autor de Dragún y Burami y el Rey Rojo, que hasta donde sé, son las primeras obras de Fantasía Heroica/Épica escritas en Venezuela. Con una narrativa absorbente, y un argumento digno de mención, ambas obras dan cátedra.

Hoy quisiera comentar el relato más reciente del autor: La Cerca entre los Árboles.

 

 

   La Cerca entre los Árboles es un relato fantástico/maravilloso de seis capítulos que narra las aventuras de Krisana, un joven que se ve envuelto en una serie problemas causados por hadas, silfos y él mismo.

   El relato tiene un lenguaje arraigado al género, comprensible para los lectores asiduos. La prosa es liviana, permitiéndonos adentrarnos en los pensamientos de Krisana y del mundo que lo rodea.

   La estructura es redonda y concreta. Hay un principio definido, una caótica marea de acontecimientos que nuestro héroe tendrá que resolver con las herramientas que tiene a la mano, y un final que le da un cierre satisfactorio al relato.

En cada capítulo se nos irá develando información de Krisana, sus orígenes y preocupaciones ante el problema que se le presenta, por lo que su desarrollo nos genera empatía; cosa imprecindible dentro del género.

Si no tenemos algún nexo con nuestro héroe, la historia no podría caminar con facilidad.

Ricardo Riera maneja este factor a la perfección, presentándonos un personaje que habla por sí mismo.

Un personaje pequeño, ante una gran situación.

 

Los antagonistas son importantes en la trama –no spoilers, tranquilos-. Se presentarán ambiguos en cada palabra que salga de sus bocas. Para Krisana, la aparición de estos lo pondrá a prueba tanto en lo físico como en lo mental; una verdadera gesta heroica.

La Cerca entre los Árboles es un relato sencillo, y es por su sencillez que logra atraparnos desde la primera página. Las referencias a Ursula K. Le Guin no se harán esperar, arrancándonos una sonrisa apenas las identifiquemos.

Para mí, como venezolano y fanático de la literatura fantástica, me dejó más que complacido y deseoso por más aventuras del héroe; incluso, esperando que se pueda concretar en una obra de mayor envergadura como una novela.

Los invito a visitar el blog de Ricardo Riera aquí y seguirlo en twitter. También los invito a hacerse con el resto de sus obras aquí, ya que no tienen desperdicio.

No me queda más que despedirme e invitarlos a subscribirse al blog, seguirme en twitter, wattpad, echarle una leída a mis cuentos y tips de escritura creativa.

¡Nos estamos leyendo, colegas!