“Al otro lado del cristal” abre la antología. Aquí se nos cuenta la historia de un hombre que intenta abrirse paso en el luto de la pérdida de su pareja. Hay una pugna entre la soledad y la esperanza, que se mantendrá hasta la resolución. Es el único que presenta cualidades para considerarse un cuento del género fantástico propiamente dicho, tanto por sus elementos ambiguos como por sus símbolos. Un punto a destacar es el carácter introspectivo ensanchándose hacia observación externa, como si las respuestas no estuvieran adentro, sino en lo que nos rodea.

El segundo cuento, “La última canción” marca en líneas muy generales el tono del compendio. Aquí la anécdota gira alrededor de un hombre que se ha arriesgado a hablarle a una mesera. Esto solo es una excusa para que el autor nos narre sobre la soledad y el anhelo de compañía. Este mundo es de los vivos, para aquellos que sepan tomar las oportunidades.