El caos es parte de la vida. No hay un solo momento en el que sigamos una linealidad coherente con respecto a ella; es desordenada y no hay nada que hacer. Lo siento.

Sin embargo, el cerebro necesita ordenar la información con el propósito de darle un contexto. Aunque seamos perezosos, asociales y poco dados a la actividad física, irónicamente evocamos la sensación de movimiento; ir de un punto A hasta un punto Z.

Admito que soy defensor de las formas. El arte no podría exitir sin ellas. La música, la pintura y la literatura contienen procesos, muy suyos, que permiten un entendimiento directo entre lo expresado y nosotros. Las formas son consecuencias de la intuición, y esta a su vez es el motor de cualquier manifestación artística.

Somos intuitivos por naturaleza, y al escribir, desencadenamos lo que se conoce como trama. En pocas palabras: el argumento es la historia, y la trama es la forma.

Aquí empiezan los problemas. Muchas veces le restamos importancia a la trama y tiramos todo nuestro empeño en un argumento sólido. Hay casos de casos.

¿Alguien vio Bright? Esa película de Will Smith en la que interpreta a un policía en un mundo fantástico con tintes de violencia callejera. Es interesante, pero es una de esas promesas que ladran más de lo que muerden, y a la hora de película la idea se desinfla. Podríamos decir que debido al poco tratamiento de la trama el argumento no pudo sostenerse. Y es una pena, porque en lo particular sigo enamorado de lo que me querían contar.

Necesitamos caos. El lector necesita que nuestra narrativa sea como la vida misma.

 

IDEALIZA EL CONFLICTO

Si queremos que la trama tenga carácter, necesitamos un problema, y estos requieren -o no- una solución. No importa si nuestro protagonista es derrotado por las circunstancias; el conflicto debe engranar objetivos, y ya hablamos de movernos de un punto A hasta un punto Z. Aquí justificamos dicho movimiento.

Vale preguntarse qué quieres contar y para qué. Los mecanimos de la ficción funcionan mejor cuando hay una meta y no estás bailando sobre el campo de la improvisación.

En mi caso escribo cuentos conociendo su final. Al ser un género breve, esto me ayuda a trazar una ruta sin irme por las ramas. En la novela, o novela corta, igual vale tener tus escaletas a la mano en una primera etapa.

Ya sea que prefieras entregarte a la musas o dividir en escenas, no olvides que el conflicto es movimiento y tú quieres moverte.

 

IDEALIZA LA HISTORIA

El conflicto puede definir la narrativa en muchos de los casos. Lo que parece un cuento a primer ojo, quizás a la larga deba tratarse con los recursos estilístcos de una novela o viceversa.

A veces nos llegan montones de ideas y queda usarlas como mejor convenga. La respuesta llega en el tiempo que dedicamos a desarrollar nuestro manuscrito.

Quizás esa historia de Carlos, el gusano en su caminata al mercado del pueblo no sea material para una novela, pero no por eso debes deshecharla. ¿Quién dijo que para ser un buen escritor debes escribir novela tras novela? Entiendo que en algunos países hay cierta tendencia hacia los géneros narrativos más amplios, pero tú solo escribe lo que te salga.

Piensa en su función y en las imágenes que tengas contigo. En mi poca experiencia puedo aconsejarte que da igual el formato. Escribe. Nunca pensé que escribiría ensayos, y aquí me tienes en mi propio blog.

 

IDEALIZA EL ESTILO

Afrontemos la idea de que no somos Borges o Tolkien. Hablar de estilo no es entrar en una cueva de palabras rimbombantes y saltarinas.

El estilo es criterio, y con el criterio viene el cuidado de tu lenguaje. Muchas veces, por no decir siempre, lo que quieres contar sigue una línea estilística. El tema viene cargado de su propio tono particular, sus propias figuras y planteamientos. Es tu deber armar el rompecabezas.

Muchas veces, por inexperiencia, queremos cargar el texto de palabras que ni al caso, pero que nos dan la ilusión de sonar inteligentes. Nada más lejos de la verdad. Si narras la historia sobre un coleccionista de huesos, ¿no sería correcto que tu estilo y tu elección de palabras y adjetivos se acercase a aquella frialdad? Hablamos de huesos humanos, por ejemplo.

 

IDEALIZA A LOS PERSONAJES

La trama va de la mano con los personajes. Recordemos que nuestros protagonistas —y antagonistas— son el anclaje directo entre el lector y la historia. La trama por sí sola no se moverá aunque dediquemos párrafos a la construcción de los acontecimientos y del universo ficcional.

Los personajes son quienes nos muestran lo que está ocurriendo y hacia dónde queremos ir, y si bien es cierto que durante el proceso de escritura podrían aparecer más, no debemos alejarnos de aquellos que escogimos para avanzar (a menos que los mates o tengas un giro argumental que lo justifique).

 

IDEALIZA TU CREATIVIDAD

Ser consciente de las formas es algo tedioso, y desmotivador, por el simple hecho de encasillarnos a esquemas. A nadie le gusta sentirse enjaulado.

El mejor recurso es tu creatividad. Si tienes una historia que merezca ser contada, trátala con respeto. Si surge de una necesidad artística, bienvenida sea.

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Por algún lado tenemos que comenzar. Hay infinidades de recursos, y lo mejor de todo es que ninguno ostenta la verdad sobre el oficio de escribir. Gracias a todos, y como siempre los invito a suscribirse a la lista de correo, y si te ha sido útil, puedes leer más consejos de escritura creativa o checar mis cuentos en Wattpad o Sweek.

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¡Hasta el próximo artículo, TrotaLetras!