Ay, el estilo. Este es uno de esos post que intentaba evitar a toda costa. No sólo porque caería en el plano de la ambigüedad, sino porque hay muchísima información (y desinformación, cabe acotar) sobre esto.

Antes que nada, quisiera recomendar una tríada de artículos. El primero de Fany Álvarez (aquí), este otro de Gabriella Campbell (aquí) y complemento con Néstor Belda (aquí). Sé que te serán de mucha ayuda en adelante, y mientras tanto, entremos en materia.

 

¿A qué llamamos estilo literario?

 

Me gusta ser claro. Pienso que si uno decide hablarle al lector, hay una responsabilidad comunicacional como escritores. Las palabras son el único recurso que tenemos para llegar al plano físico y a la psiquis de la gente. Más allá no hay marca personal que valga, ni marketing que te salve si tu dominio del lenguaje no da la talla.

El estilo literario es una combinación de criterio, imágenes y personalidad que se adapta al registro narrativo de una obra o situación.

Aja, Miguel, ¿con qué se come eso? En las artes diferenciamos cada creación por sus elementos, detalles, y muchas veces, por el concepto que encierran. No es lo mismo ver la bóveda de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, que las pinceladas de La Mona Lisa de Da Vinci.

Metallica y Slayer. Ambos pertenecen a una misma corriente musical, pero podemos diferenciarlos no sólo por la ejecución instrumental y vocal, sino por su estilo. Hay una elección de criterios, imágenes y personalidad que han rodeado a ambas bandas desde sus inicios; una vocación artística que las hace únicas de todas las demás que corretean en esos géneros. Te gusten o no, los reconoces.

¿Es consciente? Lo más probable. ¿Cambia con el tiempo? Por supuesto. ¿En la literatura es igual? Sin duda.  

Sé que muchos artistas, incluyéndome, se despiertan día tras día con el propósito de encontrar aquella chispa que catapulte la creación de una obra sin precedentes. En el caso de la literatura, deambulo por toda mi casa como un zarrapastroso en busca de maneras para mejorar mi estilo. Quiero escribir bien, y más allá de dar pie con bola, quiero que cada cuento sea sincero conmigo y con el lector. Que no sea una mentira prefabricada entre sujetos, verbos y predicados.

Y de tanto darle vueltas, he llegado a estas 5 consideraciones sobre el estilo que quizá, puedan ayudarte. 

ESCRIBIR BIEN ES SÓLO EL COMIENZO 

He notado que en los últimos meses he escrito con lentitud. En un día podía lanzarme un maratón de 4000 palabras hasta la tarde, pero eso quedó atrás, ya que ahora considero que una buena jornada ronda entre 1500 y a veces 1000.

A eso les sumamos mis eternas correcciones, en la cual puedo durar un día entero en la misma página. El no dar con la razón de esto me sacaba ojeras, y fue hasta hace poco que di con la respuesta y tiene que ver con el nombre de este enunciado.

Me tardaba porque veía que mi manuscrito se podía mejorar. Quizá no tanto en sintaxis. No. Algo más. Aspiraba que cada párrafo se leyera sin problemas, que tuviera personalidad y caminase por sí mismo. Quería que tuviese vida. Estaba buscando la belleza y conectar con mi necesidad artística de comunicar mediante una buena historia.

Al comprender esto me di cuenta del por qué tardaba más al escribir: Razonaba cada palabra en la búsqueda de su sentido estético. No quiero que digan que Miguel escribe así. Quiero que digan que el cuento debía escribirse así.

Y con esto, al siguiente punto… 

EL ESTILO NO ES UNA CUESTIÓN PERSONAL 

Aquí tengo que ir en contra de algunas cosas. Muchas veces nos enfrascamos en diferenciarnos del resto, que nos vean e identifiquen por lo que somos y lo que tenemos que decir. No está mal. Creo que todos los artistas tenemos algo de espinita, pero considero que si esta energía no se canaliza por un sendero consciente, no llegaremos muy lejos.

Cuando escribimos, debemos estar conscientes del cómo y del porqué. Para aparatajes técnicos ya tenemos las reglas de gramática picoteándonos el cerebro, y sumado a esto, la presión de querer escribir lo que nos salga del alma.

El estilo no es una decisión personal. Es una decisión de la narrativa, historia, cuento, relato, ensayo, crónica.

¿Qué podemos controlar entonces? El hecho de ser conscientes de eso.

Hay historias que piden escribirse de una manera, y otras que gritan que se narren de otras. Si nos gusta ser barroco, quizá ese criterio no aplique desde el punto de vista de un cavernícola. Hay que saber elegir los registros. Encontrar tu propio estilo, creo, se refiere a encontrar una forma de trabajar que permita triunfar sobre la hoja en blanco. 

LA PRECISIÓN DE LAS PALABRAS 

Dije que el principal recurso de todo escritor es el lenguaje, y pienso detenerme sobre este punto, y volveré a repetirlo las veces que haga falta porque me costó entenderlo.

Partamos de la idea de que nuestros textos no son perfectos, incluso después de dos largos años de machacar las teclas. Mi defecto es que nunca estoy satisfecho. Podré estar 99% seguro de lo que he escrito, pero ese 1% me perseguirá hasta el día en que me ponga el pijama de madera.

Todo manuscrito es mejorable. Una frase bien llevada cambia todo el matiz de esa página y convertirla en algo que quede para la historia, o puede quedarse como está y continuamos a la siguiente. No pasa nada.

Nuestro lenguaje tiene incontables maneras de decir una sola cosa, y eso nos confunde. La palabra correcta, el adjetivo ideal y la poética perfecta es muy esquiva; y he llegado a considerar que no existe, pero luego me cae un libro de algún autor y tengo que callarme la boca.

El buen estilo literario se diferencia de otros cuando maneja sus elementos con coherencia. Calidad es mejor que cantidad, dicen. Sé ligero y concreto, o al menos inténtalo cada vez que te sientes a echar lápiz. 

 

HAY QUE CANTAR LO QUE SE ESCRIBE

Tengo la tendencia de  llevarlo todo al plano musical; inevitable después de dedicarme a varios años a eso, y mucho más cuando encuentro similitudes entre la música y la literatura. Son artes en donde convergen todos los dilemas humanos desde que el mundo es mundo.

Al igual que una sonata, lo que dejamos sobre el papel debe seguir un ritmo. Las sílabas proporcionan sonoridades únicas en combinación con otras; nunca se acaban y están allí.

Uno de los mayores gustos que tengo al corregir es leer una y otra vez mis párrafos. Leo, cambio algo, vuelvo a leer, suprimo; y así voy, como si de verdad me echase el viaje de la composición, y de hecho, el mismo método es válido a la hora de escribir un tema. Ensayo y error.

No importa cómo leas, pero lo importante es que te lo creas. No te torturaré con pavadas como: Siéntelo, déjalo fluir. Pero recomiendo que te escuches, y si hay algo que te causa dentera, o no te termina de cuajar, es un problema de ritmo.

Lo más común para salir de esto es combinar las frases largas con las cortas, y de vez en cuando meter una intermedia. Juega y sé consciente de que buscamos un estilo sincero para ti y para el lector.

Ah, y para el texto. 

LAS PALABRAS TIENEN QUE DECIR Y MOSTRAR 

Hay un artículo excelente de mi colega Jaume Vincent de Excentrya (aquí) que me dejó pensando sobre el famoso consejo: No digas. Muestra.

No negaré que he abusado un par de veces, y lo he repartido de boca en boca cuando me han preguntado. Pienso que es un buen consejo, pero no tanto como lo pintan a la larga.

En la búsqueda del estilo debe existir un balance, que debe traducirse en una buena obra literaria. Recalco que las únicas armas en nuestras manos son las palabras y la forma en las que las usamos.

Si sólo muestro, caeré en un foso cansino. No seré concreto, y estamos buscando que nuestro estilo permita que la narrativa avance. Al contrario, si solo digo, el estilo acabará por ser plano, parecido a un ensayo médico. Una prosa de cartón (mostrar) o de papel (decir).

Me gusta palpar un tono medio entre ambas. Digo y muestro por igual, o eso trato. Busco una prosa de cartulina. Más dura que un papel, pero no tan rústica como la caja de un televisor. Me funciona ese criterio. 

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Hasta aquí llegamos por esta semana. Creo que me extendí, pero estos temas lo requieren. ¿Tú qué opinas, querido lector? Deja tus impresiones en la caja de comentarios y conversamos.

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