Encontrar la voz de nuestro narrador suele ser un dolor de cabeza. Pasamos horas frente a la pantalla, maquinando la manera en la que quisiéramos contar nuestra historia de forma amena y concreta. El narrador le da carácter a nuestro relato; nos dibuja lo que está pasando y, en algunos casos, lo que está por suceder.

El tema de un relato te lo dice todo.

 

¿Cómo queremos contar nuestra historia? He allí la pregunta fundamental. Y más allá de eso, ¿cómo debe ser contada? Una vez que despertemos la creatividad a la hora de escribir, y superemos la página en blanco, lo importante será en enfocarnos en nuestro tema.

El Narrador en primera persona es un recurso útil si estamos buscando involucrarnos a profundidad con el relato.

Si tu historia necesita ser contada de esta manera, aquí te traigo Cinco Ventajas de Escribir en Primera Persona. 

 

-Cercanía: Con un narrador en primera persona, el lector tendrá un íntimo grado de aproximación; las barreras son pocas. Por lo general, quien narra es el protagonista de nuestra historia, por lo que podremos saber qué ve, qué piensa y cómo reaccionará.

El tono de la narrativa está empapado de su personalidad por lo que, si debemos escribir de esta manera, hay que tener este punto en consideración, cuidando de no desviarnos de la periferia del personaje.

 Poder de Observación: El estar limitados a un solo punto de vista parece una desventaja; y puede que lo sea si tu historia no tiene mucha tela que cortar, pero lo importante acá no es el argumento, sino cómo lo cuentas. ¿Cómo puede ser esto una ventaja? Sencillo: estamos encerrados en la piel de nuestro protagonista. No podremos saber qué pasa más allá de sus percepciones.Su mundo es nuestro mundo, por lo tanto nos debemos exigir precisión.

El poder de observación que tenga nuestro personaje es lo único que podremos controlar de él.

 

 

Nuestra prosa debe, por el bien del lenguaje, transmitirle al lector lo que vive el pobre Ricardo. Sin darnos cuenta, empezaremos a escribir mejor y sin recurrir a tantos adjetivos.

Puntos de Vista: Como en la literatura no hay nada escrito, en el sentido irónico de la palabra, nuestra narración en primera persona no tiene porqué encasillarse en un punto de vista. ¿Qué tal si probamos meternos en la perpectiva de otro personaje? Para Ricardo la casa es rosada, pero a María le parece magenta, y este choque de opiniones le evoca cierto tipo de molestias que valen la pena ser comentadas.

Si tu relato tiene varios personajes, úsalos. Toma en consideración que el tono debe variar con cada personaje, haciendo más amena la lectura.

 

Periferia Narrativa: Vamos notando que los puntos de vista son importantes cuando escribimos en primera persona; tenemos que sacarle provecho.

 ¿Qué ocurre cuando narramos dentro de la mirada de un personaje secundario?

 

Traeré a colación una de mis sagas favoritas: Capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverte. Nuestro protagonista es el fiero capitán español de mirada aguileña y pocas palabras, siempre distante y cansado, pero los hechos no ocurren bajo su perspectiva. Su personalidad no la define lo que él nos cuenta, sino Íñigo Balboa, su protegido.

Vamos por toda la saga conociéndolo bajo su mirada. Este efecto logra darle el carácter necesario al Capitán Alatriste que, al ser un personaje de pocas palabras, no creo que haya sido el indicado para contarnos sus travesías y desventuras.

 

Versiones de la Verdad: Ningún narrador en primera persona es fiable. Al ser la verdad algo tan ambiguo, también lo será nuestro narrador. Lo que él piense, vea o haga, caerá en ese limbo lleno de subjetividades, y eso, mis colegas, es una ventaja. Este recurso nos permite jugar con el lector; llevarlo a donde queremos para luego sorprenderlo con un giro inesperado o un final que lo deje sin aliento. Puede que lo que nos haya contado Ricardo de la casa rosada sea mentira, o que en realidad la casa no exista y María le haya seguido la corriente porque a los locos hay que tratarlos con cariño.

Tú eres dueño de la narrativa, aunque escribas en primera persona.

 

 

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Desarrollar una voz en primera persona no es tarea sencilla. Nos conviene leer a autores en nuestro idioma que sean duchos en el oficio. Los cuentos, al ser uno de los géneros narrativos más breves, manejan esta forma de escribir. Siempre recomendaré leer y repasar las artimañas de los expertos; por imitación aprendemos todos. Hasta aquí llegamos por hoy. Muchísimas gracias por todo. No dejes de opinar en la caja de comentarios y así podremos extender esta conversación.

 

 

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 ¡Nos estamos leyendo, colegas! ¡Hasta la semana que viene!