El caos es parte de la vida. No hay un solo momento en el que sigamos una linealidad coherente con respecto a ella; la vida es desordenada y no hay nada qué hacer, lo siento.

Sin embargo, en la literatura, tanto en escritores y lectores, el cerebro necesita ordenar la información con el propósito de darle un contexto. Aunque seamos perezosos, asociales y poco dados a la actividad física, irónicamente necesitamos evocar la sensación de movimiento; ir de un punto A hasta un punto Z.

Soy defensor de las formas; lo admito. Sin formas, el arte no existe. La música es forma. La pintura es forma y, claro, la literatura como corriente artística no queda exenta. Cada una tiene sus maneras, pero es innegable que hay procesos que permiten un entendimiento directo entre ellas y nosotros. 

No me malinterpreten, las formas son consecuencias de la intuición, el principal motor de cualquier manifestación artística; y todos somos intuitivos por naturaleza. 

Cuando escribimos, esta intuición desencadena lo que conocemos como trama. La trama es básicamente la manera en la que narramos algo. En pocas palabras: el argumento es la historia, y la trama es la forma. ¿Ya  ves? 

Aquí empiezan los problemas. Muchas veces le restamos importancia a la trama; le damos demasiada confianza al argumento, y en la mayoría de los casos, este no puede sostenerse por sí mismo. ¿Por qué? Porque necesitamos caos. El lector necesita que nuestra narrativa sea como la vida misma, y es por eso que te ayudaré con estos Cinco trucos para moldear tu trama ideal. 

IDEALIZA TU CONFLICTO

En narrativa tenemos problemas –como en la vida- y estos problemas requieren una solución, aunque la misma no nos guste. Si queremos que la trama tenga carácter, necesitamos abiertamente un problema. 

¿Es una historia de amor? 

¿Es una lucha entre el bien y el mal? 

 

No importa si el problema tiene solución o  si nuestro protagonista se queda derrotado por las circunstancias. El conflicto debe engranar objetivos en cada una de las situaciones que se presenten. Hablamos de movernos de un punto A hasta un punto Z, ¿verdad? Aquí debe justificarse dicho movimiento.  

IDEALIZA TU HISTORIA

El conflicto puede definir la narrativa de tu historia. Todos los problemas no pueden plantearse de una misma manera. Lo que puede parecer un cuento, capaz deba tratarse con los recursos narrativos de una novela para que agarre coherencia; o todo lo contrario.

A veces nos llegan montones de ideas, y queda de nosotros clasificarlas y usarlas como mejor convenga para el texto. Aquí entramos en un campo ambiguo, ya que la literatura parece alimentarse de ella conforme nace, expandiendo así su universo.

La respuesta nos llega en el momento en el que le dedicamos tiempo a desarrollar nuestro manuscrito. 

Quizás esa historia de Carlos caminando al supermercado no dé para una novela, pero sí para un buen relato, ¿no te parece? 

IDEALIZA TU ESTILO

Aunque no tengamos un dominio nato del lenguaje, por lo menos necesitamos plantearnos una línea estilística a seguir. En la literatura fantástica se usa un tono peculiar, ¿cierto? ¿Lo puedes identificar? En la novela negra ese tono jamás calzaría, porque los problemas que arrastran nuestros personajes tienen un peso que generan otra clase de imágenes.

Lo mismo ocurre con el cuento, los relatos y la novela corta. Cada género narrativo se permea con distintos criterios. 

 

IDEALIZA TUS PERSONAJES:

La trama va de la mano con los personajes. Recordemos que nuestros protagonistas —y antagonistas— son el anclaje directo entre el lector y tu historia. La trama por sí sola no se moverá aunque dediquemos y dediquemos párrafos enteros a la construcción de los acontecimientos y del universo ficcional.

Son nuestros personajes quienes nos muestran lo que está ocurriendo y hacia dónde queremos llegar. 

Si bien es cierto que durante el proceso de escritura podrían aparecer más personajes, no debemos alejarnos de aquellos que escogimos para avanzar dentro de la trama; a menos que los mates o tengas un giro argumental que lo justifique. Define el punto de vista.

IDEALIZA TU CREATIVIDAD

Ser consciente de las formas puede ser algo tedioso y desmotivador por el simple hecho de que nuestra creatividad se ve encasillada a esquemas, y a nadie le gusta sentirse enjaulado ni que le corten las alas. 

El mejor recurso dentro de la caja de herramientas es tu creatividad; un diamante en bruto con el que debes familiarizarte para realzar sus fortalezas y disminuir sus debilidades que, al fin y al cabo, también embellecen. 

Si tienes una historia que merezca ser contada, trátala con respeto. No importa si es literatura fantástica, romance, aquello que llaman juvenil, novela negra, ciencia ficción; destierra tus miedos.  Si surge de una necesidad artística, bienvenido sea.

 

————————————————————————————————————————————

Por algún lado tenemos que comenzar. Hay infinidades de recursos, y lo mejor de todo es que ninguno ostenta la verdad absoluta sobre el oficio de escribir. Cada quien debe abrirse paso como mejor le convenga, pero jamás, y esto sí es verdad absoluta, jamás perder el foco de lo que queremos lograr como artistas, y sobre todo, como escritores. 

Hasta aquí llegamos por esta semana. ¿Cómo moldeas tu trama ideal? ¿Eres de los que se deja arrastrar por la musa? ¿Te gusta ordenar tus ideas antes de enfrentarte al papel? Sigamos conversando en los comentarios. 

Agradecido contigo por leer. Si quieres más trucos, puedes pasearte por mi apartado de Escritura Creativa en donde conseguirás algunas artimañas. Además, te invito a leer mis Cuentos y a seguirme en mis redes sociales —Twitter, Instagram y Wattpad— para estar atentos a nuevo contenido semanal. 

¡Hasta luego, colegas!