A todos nos gustan las imágenes. En cualquier obra literaria lo que verdaderamente te atrapa es la forma en la que el escritor te ilustra lo que está pasando. Una descripción bien lograda nos hace olvidar cualquier irrupción externa a la lectura; nos lleva por derroteros inimaginables –imaginables ahora- por medio de la palabra.

La descripción, mis queridos colegas, es la base de la narrativa. Cuando escribimos, queremos que nuestras descripciones sean fluidas y continuas, que conduzcan al lector a donde nos plazca, que no haya baches ni atascos, que se asemeje a una película si es posible.

Y aquí es cuando la cosa se pone engorrosa. Una mala descripción espanta al lector; puede llevarlo a los brazos de Morfeo con apenas tres palabras y ni cuenta te diste. Tú objetivo como narrador es evitar que esto ocurra; que se quede hasta la última página, y es por esto que te ayudaré con…

 

Cinco Trucos Para Mejorar Tus Descripciones

 

 

—Suspensión de la Incredulidad: De este extraño término pende toda tu obra. La suspensión de la incredulidad es básicamente la capacidad que tiene todo escritor para anular el sentido crítico del lector.

¿A qué me refiero? Tu narrativa debe forzarnos a creer cada palabra; es lo que llamamos Pacto Ficcional. No importa si tu manuscrito es realista, una crónica, o una aventura del género fantástico; tu descripción debe involucrar al lector en el mundo que estás creando. Si el lector no puede mantener “suspendida su incredulidad”, no colaborará inconscientemente con el proceso narrativo; cero pacto ficcional.

 

 —Espacio-Tiempo: Nada ocurre en ninguna parte. La trama y tus personajes necesitan moverse, pero no pueden hacerlo en el vacío.

Ilustrar el lugar de los acontecimientos es una buena manera de empezar a crear la suspensión de incredulidad.

 

Y no me refiero sólo a la ciudad, planeta o agujero en donde se centre tu trama, ya que la misma puede ocurrir dentro de la cabeza de nuestro personaje, evocando así su punto de vista; ya esto dependerá del narrador que hayas escogido para tu obra. Puedes pasearte por acá y leer las ventajas de escribir en primera persona, por ejemplo

Una vez que tengamos definido nuestro espacio, podremos pasar al desarrollo de la escena. Cada línea debe llevar un sentido de acción y de movimiento. El ritmo de nuestra narrativa debe variar según las necesidades del texto; caminar y correr; todo en un mismo bloque.

 

 —El Mundo Sensorial: No hay arma más poderosa que nuestros cinco sentidos; ¿por qué no llevar esta premisa al papel?

Un error muy común en la narrativa es que dejamos descansar todo el peso de la descripción sobre la vista, incluso si nuestro protagonista es ciego (hay casos de casos). La experiencia sensorial nos brinda una gama de olores, sabores, sonidos y texturas que nos ayudarán a crear el Pacto Ficcional sin frenar la imaginación del lector.

En vez de escribir que Bartolomé está en una alcantarilla, podríamos enfatizar lo mal que huele, lo húmedo de las paredes, los chillidos de las ratas, lo seco de su garganta y la oscuridad que se cierne en los túneles.

Todo está en cómo tratemos los detalles…

 

—Detalles y Precisión: A veces queremos rebosar nuestra narración de líneas y líneas de descripción, unas tras otra, sin parar, como si eso nos diera cierto crédito literario.

No. Por favor.

Mientras más universal sea un detalle, más sencillo será imaginárselo. La idea no es confundir al lector, quien a su vez no es tonto; sabe tanto como uno de la historia, del texto y de los personajes. Si podemos ahorrarnos chorradas de adjetivos, hagámoslo.

No importa si se trata de un color o algún rasgo; el exceso de estos terminará aburriéndonos. Sé conciso y concreto. Menos es más.

 

—Lenguaje Figurado: La descripción va de la mano con las imágenes. El estilo de nuestro manuscrito se obliga a construirse sobre la base de su contexto. El abuso de adjetivos es contraproducente, por lo que el manejo de las metáforas y símiles nos pueden sacar del atolladero.

Recuerda que el objetivo es trasmitirle al lector la mayor cantidad de imágenes posibles en un par de líneas. Compara objetos con situaciones, o viceversa, para crear ideas. Si tu lenguaje es sutil, usa palabras que evoquen aquella sencillez. Si tu lenguaje es pesado como la respiración de un lagarto (¿lo ves?), intenta mantener ese lirismo en la prosa, como si aplastaras al lector.

A pesar de que el lenguaje figurado es uno de los recursos más útiles a la hora de describir, hay que cuidarse de los lugares comunes. Las expresiones negro como la noche, abrió los ojos como platos, a pesar de que están en textos consagrados, se han desgastado con el pasar de los años, y no debemos recurrir a ellos a menos que sea con toda la intención –y que se note-.

 

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La suspensión de la incredulidad y el Pacto Ficcional pertenecen a la amplia caja de herramientas de un escritor. Sea cuál sea el matiz que quieras darle a tus historias, debes ser consciente de que cada palabra tiene su espacio y su ritmo; nada debe ser al azar a la hora de lanzarte a describir entornos, pensamientos y situaciones.

Tu criterio como narrador te define como escritor.

 

Hasta aquí llegamos por esta semana. Espero haberte ayudado con estos Cinco Trucos Para Mejorar Tus Descripciones. ¿Seguimos conversando? Déjame tu opinión en la caja de comentarios. Si te gustó el post, no olvides pasearte por mis otros tips de escritura creativa, o echarle una ojeada a mis cuentos. Además te invito a seguirme en mis redes sociales –Twitter, Instagram, Wattpad– y subscribirte para más contenidos del mundo de la literatura.

¡Hasta la semana que viene, colegas!