Cada libro que llega a nuestras manos es una oportunidad para adentrarnos en un mundo nuevo. Poco a poco caemos en cuenta de su funcionamiento, reglas y propias limitaciones.

Conforme leemos, la historia se mueve; algunas con lentitud y otras a pasos agigantados. Hay muchos factores influyen en el ritmo de un libro, y hoy revisaremos uno de ellos: Los personajes.

Agradezco al grupo Wattpad: Más que Historias, en donde algunos miembros me revelaron cuáles eran sus principales problemas al crear personajes. Entre opiniones, di con varios puntos que intentaré resumir en estos 5 trucos para crear personajes.

 

DALES DEBILIDADES

¡Hey! ¡Espera! ¡Mis personajes son perfectos! 

Y quizás ese sea el problema. Si hay un error que cometemos los escritores novatos, es inflar las cualidades de nuestros personajes. Son hijos; prácticamente les dimos vida y queremos lo mejor para ellos en el mundo que creamos en la historia.

Hay que cortar un poco los lazos. Los personajes muy buenos, perfectos y sin arrugas; terminan siendo aburridos y el mismo manuscrito nos exigirá que hagamos algo al respecto.

La coherencia es nuestra mejor aliada. ¿No somos acaso una mezcla de blancos y negros? ¿Nunca nos equivocamos? Imprímele contradicciones a tu protagonista, a tu villano dale algo de razón y haz que fallen de vez en cuando. Lánzalos desnudos a los leones y ve qué pasa; podrías sorprenderte y más adelante enorgullecerte ellos.

 

LA MOTIVACIÓN ES MOVIMIENTO

 Abro este hilo robándome unas palabras del maestro Roberto Echeto:

¿Para qué escribimos ficción? Para tener lo que nos vende la intro de Meteoro; velocidad, suspenso y peligro.

Tanto si es literatura fantástica, maravillosa o ficción realista, el principal motor de un personaje debe ser su deseo por obtener algo. No es necesario que forcemos la búsqueda de un objeto o parecidos. Me refiero al impulso. Puede ir por la calle queriendo entregar una carta de vida o muerte al alcalde, o rescatar una princesa en lo alto de una torre. 

Un personaje necesita un motivo para existir. Al igual que nosotros, ¿verdad? Define sus deseos y su papel en la trama.

 

INTENTA DIFERENCIARLOS DE TI

Nadie habla igual que nadie. En la realidad encontramos distintos pliegos de personalidad, modismos y mañas; tantas para escoger y desligarnos un poco de nosotros.

Como escritores, buscamos que los personajes sean memorables, que se encasqueten en la psiquis del lector por toda la vida, tal como lo haría una persona en su día a día. ¿Por qué hasta el sol de hoy recordamos a Ged del universo de Terramar?

Solemos, y me incluyo, depositar mucho de nosotros en un personaje, y sin darnos cuenta echamos raíces en el grupo que lo acompaña. Hablan idéntico a nosotros y entre ellos. No se distinguen ni del narrador.

Una buena forma de salir de este problema es crear una lista de hábitos y reacciones. Escríbelas al azar. Empieza por las típicas; da igual. Luego, toma a tu personaje y encájale aquellas que debería tener y apégate a ese guion por ahora. La historia en sí misma las desarrollará. Lo importante aquí es que tengas un sendero visible a la hora de lanzarlos al mundo.  

 

HAZLOS EVOLUCIONAR

¿Por qué me gusta la literatura fantástica/maravillosa? Supongo que es una cuestión de longevidad. Casi siempre todo está dividido en sagas, crónicas, tetralogías y pare usted de contar. Son universos que se sostienen por la coherencia de su narrativa y, ya adivinaste, por sus personajes.

La extensión de una obra no es excusa, lo sé. Un personaje debe, y puede, cambiar en una sola página, pero yo como lector, cuando necesito adentrarme en un nuevo mundo, exijo que haya una evolución dentro de los parámetros de personalidad. En este punto todo es válido. Si tu principal es el bueno de la partida, tienes carta blanca para que en las últimas páginas sea un desalmado come niños. 

Muéstranos cómo ocurre. Todos crecemos. El escritor crece con sus personajes, aprende y madura con ellos. Dales el espacio para que se desarrollen y tengan la libertad de elegir en cierto punto.

Un claro ejemplo está en Jaime Lannister de Canción de Hielo y Fuego. ¿Cómo este desgraciado logró ganarse el corazón de todos al convertirse en el tipo más coherente de Westeros? Las situaciones a su alrededor se lo exigieron. Haz lo mismo, escritor.

 

GUÁRDATE ALGO PARA TI 

No es necesario que cuentes todo lo que sabes de tus creaciones. Está bien omitir detalles, y que aunque en tu cabeza definas ciertos aspectos del carácter de tu personaje, quizá no enriquezcan la trama. A veces es mucho más importante lo que se oculta, que lo que se muestra.

Puedes seguir esta premisa a la hora de desarrollarlos, pero siempre y cuando sepas exactamente qué no estás diciendo.

Y te recuerdo que el lector no es tonto. Quizás eso que no escribes lo intuye o lo sabe. Si esto pasa, date unas buenas palmadas y abre una botella, ya que habrás creado un personaje redondo y completo. Es la meta, ¿verdad?

 

————————————————————————————————————–

Hasta aquí llegamos por esta semana, y utilizaré este apartado para ponerme al día con ustedes.

Primero que nada, siento mucho la ausencia durante estos cuatro meses. Las cosas estuvieron un poco feas por acá en Venezuela, pero no ahondemos en esto. Ya estoy mejor y recuperé mi ritmo y paz mental hasta donde me permiten.

Segundo. ¡Mi cuento Olas Plateadas quedó entre los 10 finalistas del concurso #Aventúrate de la plataforma Sweek! Para quienes no lo hayan leído, os dejo el link aquí.

Tercero. ¡Mi cuento Wardruna recibió Mención Honorífica en el Concurso Solsticios Venezuela de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica! Puedes ver el fallo aquí. Pronto lo subiré al blog y al resto de las plataformas.

Cuarto. Muchísimas gracias a ti por leer y el tiempo. Espero que estos consejos te ayuden un poco para la creación de buenos personajes y te encaminen para sorprendernos con nuevas historias. Hay mucha tela que cortar, así que no te conformes con estos consejos. Puedes leer otros post de Escritura Creativa en el Blog o pasearte por mis cuentos en Wattpad, Sweek, además de seguirme en Twitter, Facebook e Instagram.

¡Hasta la semana que viene, colegas!