¡Ah, la musa! Picasso daba fe de aquello que llamamos inspiración y decía que esta tenía que agarrarte trabajando. Una frase trillada, pero que si al caso vamos razón no le falta.

Todos nos hemos enfrentado al demonio de la página en blanco; cara a cara con el ordenador en medio de un letargo, un vórtice lleno de sin sentidos, cuestionándonos la calidad de nuestro trabajo. 

Quizá tengamos una buena historia, un excelente cuento, o sólo las ganas de escribir algo para el baúl. Sea cuál sea el motivo, a veces tenemos que darle un empujón a nuestra creatividad. Muchas historias jamás llegan a terminarse por este problema, y esto es una lástima para nuestros potenciales lectores.

 

¿Qué tal si empezamos con Cinco consejos para despertar la creatividad a la hora de escribir?

 

COMODIDAD NARRATIVA

Si tocamos un tema que no manejamos, las palabras no fluirán con facilidad. Si pretendemos escribir de cuántica nuclear, es mejor que le agarremos cariño al tópico, o de lo contrario se notará que no es natural.

Puede que el tema nos llame la atención, pero no sabemos mucho de él, así que lo mejor será documentarnos y analizarlo desde varios ángulos. De esta manera, se nos hará mucho más fácil ganarle a la página en blanco.

Claro, tampoco olvidemos esta pregunta:

¿De verdad quieres escribir sobre eso?

A veces hay que sincerarnos; si no nos apasiona, no lo hagamos. No te fuerces más de la cuenta.

 

SÉ OBSERVADOR

El mundo está lleno de imágenes y detalles. Hay una gama de momentos que esperan su turno para llegar al papel; es cuestión de abrir los ojos y concentrarse.

Nuevamente regreso a los ángulos; no se ve lo que se mira todos los días, pero basta con cambiar la percepción. Reflexiona acerca de tu lugar de trabajo, del trayecto a casa; píntale una historia a ese cuadro que te agrada.

La literatura está llena de imágenes.

Recurramos a ellas para describir aquella ciudad primitiva que teníamos en mente, o para realzar los detalles de aquel castillo que aparece en nuestro manuscrito. Este es el recurso favorito de los cronistas; la observación, del cual hablaremos más adelante en otro post.

 

ALGO DE MÚSICA

La música y la literatura se parecen más de lo que crees; todo es forma.

No aconsejo escribir mientras escuchas a Bach o similares. No. A la hora de escribir necesitas todos tus sentidos atentos a la faena, por lo que escuchar música sólo te retrasaría. Ojo, hay a quienes les funciona y es válido, pero aquí nos enfocaremos en tomar cada elemento por separado. 

Yo recomiendo escuchar música fuera de tus sesiones de escritura. Presta atención al desarrollo de la obra, sus episodios y transiciones. Atiende al carácter y al papel de la melodía.

Allí encontraremos historias. Allí podrías está la estructura de tu próximo relato.

 

 

OTROS AUTORES

Lee el trabajo de algún autor que te guste mucho. Fíjate en la composición de las oraciones, en sus mañas y en la resolución de los párrafos.

La mayoría de los problemas que tenemos a la hora de escribir no están dentro del campo de la creatividad, sino del lenguaje.

Una buena sesión de estudio sobre Tolkien o Úrsula K. Le Guin puede sacarte de dudas y, sobre todo, motivarte.

Si deseas ir más allá, recomiendo leer algo de poesía; está plagada de imágenes que nos pueden servir a armar nuestro entorno narrativo. No escatimes en buscar autores que se especialicen en aforismos.

La literatura tiene todas las respuestas.

 

CORREGIR ES IGUAL A ESCRIBIR

Vuelve sobre tus pasos. Crear, necesariamente, no es avanzar. Si estás estancado de ideas, lo más probable es que tu cerebro requiera un respiro. Si lo que deseas es NO dejar de producir, revisa tus trabajos anteriores. Ojo crítico.

Sé inclemente con tus textos y analiza cada pasaje. Limpia. Limpia. Limpia. Con toda seguridad encontrarás cosas que no te agraden y que tendrás que reescribir por el bien de tu prosa. La fuerza de la corrección puede inspirarte a crear material de manera eficaz y rápida.


Nunca está de más aconsejarte que hagas de la escritura un hábito diario. Tu cuerpo debe acostumbrarse a una rutina de trabajo creativo; impulsos que lo mantengan en movimiento. Hablaré de cómo crear una buena rutina de creación literaria y no morir en el intento en otro post. Muchísimas gracias de antemano. Me agradaría leer sus comentarios y poder conversar más al respecto.

 

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¡Nos estamos leyendo, colegas!