Detestamos la palabra novato. No importa el contexto, su sola pronunciación nos hace rechinar los dientes; no soportamos su odiosidad ni sus sílabas en nuestros oídos. 

Sí. La odiamos.

Se nos hace terrible encontrárnosla. Es un adjetivo que golpea con un par de guantes de boxeo y puede que nos descalabre derechito a la lona y, ¿saben qué es lo peor? Pueden pasar siglos y todavía esa palabra nos empapará de pies a cabeza. 

En el oficio del escritor, la palabra novato quizá no sea tan dura. En este terreno, por más talento que tengamos, o creamos tener, las novatadas saldrán a flote. Es inevitable, y es parte del aprendizaje literario si nos dedicaremos a contar historias. 

Pero al fin y al cabo, en cada nueva obra nos convertimos en novatos. La hoja en blanco nos saluda, recordándonos que, aunque tengamos varios manuscritos engavetados, ser novato no tiene nada de malo. 

Si algo me ha enseñado la literatura, es que tratamos con más errores que aciertos; y sobre la base de estos errores trabajamos para obtener el resultado que mejor convenga. Más vale ser novatos, de lo contrario escasearía el material para moldear la obra y la trama

Me agrada estar en la línea de los novatos. Puedo fallar una y otra vez, y a la hora de la chiquita sólo tengo que rendirle cuentas a mí mismo, darme un par de palmadas, borrar sandeces y de nuevo al oficio. ¿Ven el nombre del blog? Tiene sentido. 

El mundo está plagado de expertos y doy gracias por ello, pero hoy me gustaría darte cinco consejos de un escritor novato.

 

CUIDA EL LENGUAJE 

Lo sé; enfatizo mucho en el lenguaje, pero ¿qué más puedo hacer? Es tu primera línea de artillería, así que más vale que conozcas tus limitaciones y fortalezas en este campo. 

Pregúntate qué está bien usar y qué no. No quieras saltarte las normas de gramática porque tienes un estilo propio; y puede que lo tengas, pero a estas alturas de la vida es mejor que te cortes las alas. Sólo por ahora, campeón. 

La irreverencia puede matar una obra, así como también la rigidez.

 

 

Sé equilibrado y estúdiate a ti mismo en cada sesión de escritura. Tente miedo y sé tu mejor crítico; el manuscrito te lo agradecerá pasado un tiempo. 

 

OBSESIÓNATE 

¿Les comenté que toco la guitarra en una banda de metal? ¿No? Bueno, ya lo saben. Traigo esto a colación porque la música y la literatura se parecen más de lo que en realidad quisieran algunos.

Cuando empecé a estudiar música hace más de una década, y a verla como una carrera y como una vocación, noté que los pilares fundamentales de mi avance no eran otra cosa que mi obsesión por el oficio. 

Recuerdo que pasaba horas practicando con el instrumento, estudiando las nociones del solfeo, de la armonía y componiendo pavadas. Todo ese tiempo invertido hizo que mejorase en un lapso razonable y fuera ducho en mi profesión; tanto así que al segundo año ya daba clase en un instituto como profesor de lenguaje musical. 

Pasa lo mismo con las artes en general.

La constancia crea el hábito, y en este caso conviene crear el hábito de escribir.

Si te gusta, escribe. Las excusas no conducen a nada bueno, así que teclea y teclea y teclea. Saldrá basura, pero también saldrán cosas buenas y tu narrativa mejorará. Apunta alto, colega…

 

PERO NO TAN ALTO 

Detén la maquinaria. Está muy bien tener confianza en tu trabajo; de eso se trata, pero no olvides que la confianza necesita de suelo estable donde mantenerse en pie. 

Los artistas tenemos un defecto muy particular: el ego

Controla tus emociones y tu afán por demostrar que eres un escritor talentoso. No pierdas el tiempo intentando que todos vean tu nueva vocación, ni mucho menos comiences a vanagloriarte de méritos que quisieras o crees tener. Eso está muy mal. 

Sin duda tienes una gran historia bajo tu brazo, y confío plenamente que se convertirá en un best seller o en un éxito de wattpad, pero primero lo primero. No estás solo en este mundo, y si tú no pones lo pues en la tierra, alguien más se encargará de jalarte. 

Cuando recibí mi primer reporte de lectura por Diamante —obra en la cual estoy trabajando— comprendí que aunque escribiese un género único en mi país, eso me no bastaría para sobresalir. Hay escritores muy buenos allá afuera, así que a callarse y aprender de ellos. 

 

COMPARTE CON OTROS ESCRITORES 

Escribir es una de las faenas más solitarias que hay en el mundo. Pasará un tiempo antes de que alguien te lea de verdad, y mientras, te toca lidiar con la hoja en blanco. 

Agradezcamos a la tecnología por brindarnos un sinnúmero de alternativas para expandir los horizontes. Las redes sociales se han convertido en un brazo más de la cotidianidad; de verdad funcionan si nuestro objetivo es conocer gente. 

Hay grupos en Facebook ideales para conocer interesados en la literatura. En estos últimos meses me he movido por algunos y la experiencia ha sido grata. De hecho, si estás leyendo esto, puede que hayas llegado hasta acá por alguno de esos grupos. 

Pero la verdadera experiencia está en los talleres literarios, como lo explica la increíble Gabriella Campbell en este artículo. Allí no sólo aprendes sobre el arte de escribir, sino que congenias con infinidad de criterios en cuanto a la literatura se refiere. Gracias a los talleres he conocido personas que sin dudarlo me han brindado una mano para mi crecimiento como escritor; de manera directa o indirecta. 

Otra ventaja de los talleres son los profesores. Muchos de ellos imparten clases en universidades o en la facultad de letras; saben de lo que hablan. Me han tocado maestros de la talla de Carlos Sandoval y Roberto Echeto, escritores venezolanos de renombre y de una humildad mastodóntica. 

   

ESCRIBE A TU GUSTO Y LEE FUERA DE ÉL 

La comodidad a la hora de escribir es vital, y no hablo sólo de tener un espacio propio. Me refiero a que escribas lo que tu necesidad artística te pida. No importa si es un cuento, una crónica o una novela corta; satisface tus gustos, teclea lo que te nazca y nada en tus propias aguas. 

La zona de confort a la larga nos liberará. Las palabras fluyen y la narrativa se redondea conforme más conozcamos un tema en específico. En mi caso, tiendo a escribir literatura fantástica/maravillosa por elección propia y crónicas musicales para Paltoque.com. No es que no pueda escribir algo fuera de eso, pero mientras pueda elegir, escribiré lo que demande mi sentido artístico. 

Con la lectura es diferente. La literatura fantástica es increíble, lo sé, pero como escritor no puedo limitarme. Enfatizo en el lenguaje y, porque de letras no sé nada, debo aprender de los otros géneros para aplicarlos en lo que me compete. 

Me gusta el metal pesado, pero me tragué unos cuantos años en el conservatorio aprendiendo de Bach, Mozart y Ligetti. Fue un aprendizaje que complementó lo que soy y lo que seguiré haciendo. 

Lee novela negra, ensayos, crónicas. Lee. Lee todo lo que puedas. Lee para escribir mejor.

 

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Hasta aquí llegamos por el día de hoy. Está bien ser un novato. Todos lo somos. Aprendemos algo nuevo todos los días y depende de nosotros aplicarlo. Agradezcamos que en el mundo de la literatura tengamos un punto de partida para mejorar e infinitos puntos de llegada. 

¿Qué opinas? Déjame tus impresiones en la caja de comentarios y si te gustó, por favor comparte el enlace en tus redes sociales. No dejes de checar mis consejos de Escritura Creativa  y seguirme en Twitter, Instagram, Wattpad y Sweek. Si deseas entretenerte, hay un par de cuentos de mi autoría aquí. Muchísimas gracias por leer y mantenerse activos. 

¡Hasta la semana que viene, colegas!